El clásico bizcocho, fácil y rico... Y sus variantes.
Ingredientes:
4 huevos
1 yogur natural
1 medida de aceite de oliva virgen extra (el vaso vacío del yogur es la medida que utilizamos)
2 medidas de azúcar (el vasito de yogur, ya sabéis)
4 medidas de harina (el vasito...)
1 sobre de levadura Royal, o similar
1 cucharadita (de las de café) de sal
Para enharinar el molde:
Una cucharada de mantequilla
Una cucharada de harina
Necesitaremos un molde redondo para horno (aunque puede usarse otro si no tenéis ese). Con la cucharada de mantequilla hay que pintar muy bien todo el molde, incluidas las paredes. Echar la cucharada de harina y mover bien el molde para que la harina quede adherida a la mantequilla en todo el molde. Reservar.
Poner a precalentar el horno a 180º.
En un cuenco grande echar los huevos enteros y añadir el azúcar. Batir muy bien con las varillas hasta obtener una crema ligera.
Mezclar, en otro cuenco, la harina con la levadura, removiendo con una cuchara. Poner un colador grande sobre el cuenco donde tenemos los huevos batidos con el azúcar, e ir vertiendo la harina y dando golpes al colador, hasta que toda la harina se haya "colado" (esto se llama "cernir la harina", y se hace para que coja aire, se suelten sus granos, y el bizcocho quede más esponjoso). Añadir el yogur, el aceite y la cucharadita de sal, y volver a mezclar muy bien con las varillas.
Verter la masa en el molde, meter al horno y dejar unos 40 minutos. Estará hecho si al pincharlo con una varilla esta sale limpia.
VARIANTES:
Cambiar el sabor del yogur se nota muy poquito, ya que al cocer se pierde bastante el sabor, pero sí que da un toque diferente (sobre todo el de macedonia). Si utilizáis uno de limón, podéis añadir la ralladura de un limón (muy bien lavado primero) muy fina.
DE CHOCOLATE:
En lugar de 4 medidas de harina, se utilizan solo tres y media (cernida igual, y con la levadura), y se añade media medida (medio vasito, recordad) de cacao en polvo, preferiblemente Valor, que es el que más nos gusta en casa.
DE FRUTOS SECOS:
Con cualquier sabor y con cualquier fruto seco (nueces, avellanas, almendras...). Los frutos secos deben estar muy limpios, sin pieles ni restos de cáscaras (ojo con las nueces). Se trituran un poco (bastará pasarlos por el mortero, o bien, envolverlos en un paño limpio y golpearlos con un objeto duro). Se pasan por harina, sacudiéndolos bien después (esto es para que no se vayan al fondo del molde), y se añaden a la masa cuando ya esté completa.
DE NAVIDAD:
Este se hace en una fuente cuadrada, de poco fondo, y antes de meterlo al horno, se reparten, juntos, higos secos y pasas (un higo y dos o tres pasas) de forma que al cortarlo en cuadraditos queden en el centro de cada porción.
DE FRUTAS:
En fuente cuadrada, igual que el de Navidad, pero repartiendo rodajas de piña, o gajos de manzana (esta, para que no se oxide, a medida que la vayáis cortando la tendréis que meter en un cuenco donde hayáis exprimido el zumo de un limón), o rodajas de otra fruta que os guste, para que al cortarlo en cuadraditos quede una rodaja en cada porción.
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